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23/2/16
El pan como producto cultural o Nacho Alegre
No obstante, el pan y el vino son productos culturales importantes, realmente expresan la vitalidad del Ser Humano. Representan un conocimiento cultural, que es el fruto de la atención, la paciencia, la industria, la devoción y la laboriosa instrumentación.
Carl Jung
Fotos de NachoAlegre
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20/7/12
Tao Te King Primera parte, XXXIII
Quien conoce a los demás, es sensato
Quien se conoce a si mismo, es sabio.
Quien vence a otros, es fuerte.
Quien se vence a si mismo, es poderoso.
Quien consigue a sus propósitos, es voluntarioso.
Quien se contenta con lo que tiene, es rico.
Quien no abandona su puesto, es perseverante
Quien no muere ni siquiera con la muerte, posee la Vida.
foto: http://hollynhaunt-animals.tumblr.com/
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12/3/12
La imaginación comienza con la intuición, no con el intelecto.
El papel de la imaginación es la creación de nuevos significados y descubrir las conexiones que, aunque sean obvias, escapan a nuestra atención.
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21/12/11
Tao 63 nada es difícil
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23/9/11
Persefone y la primavera

Desde los tiempos más remotos, el hombre, cuando no puede comprender el mundo externo que lo rodea, crea representaciones míticas. Así, la humanidad ha llegado ha mitificar desde la salida y la puesta del sol hasta los fenómenos atmosféricos, el crecimiento de las plantas, el nacimiento y la muerte. La primavera es la estación del renacimiento... así lo entendieron la gran mayoría de las religiones antiguas y, a partir de ello, levantaron muchos de sus mitos. En este contexto, la primavera es vista como lo muerto que renace. Una vez más ocurre el milagro: de los árboles deshojados renacen nuevos brotes y, una vez más, hay cosecha, es decir, vida.
Mahoma decía: "No hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella". La naturaleza está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de dios para que al hombre no le falte el sustento. Para algunos pueblos eslavos y escandinavos, por ejemplo, los templos consagrados a sus dioses eran bosques, lagos y árboles sagrados, pero todos celebraban festivales que podían durar semanas porque para todos los pueblos la primavera siempre era algo festivo.
Las diosas Démeter (1) y Perséfone (2) representaban para los pueblos de la antigüedad los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica. En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone (2), prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de Deméter (1), su madre.
Cuenta Homero que en el sureste de Europa hubo un tiempo en el que reinaba la eterna primavera. La hierba siempre era verde y espesa y las flores nunca marchitaban. No existía el invierno, ni la tierra yerma, ni el hambre. La artífice de tanta maravilla era Démeter (1), la cuarta esposa de Zeus (3). De este matrimonio nació Core, luego llamada Perséfone (2). Se trataba de una hermosa joven adorada por su madre que solía acercarse a un campo repleto de flores a jugar. Un día, pasó por allí el terrible Hades (4) con su temible carro tirado por caballos. Se encandiló con Perséfone (2) y la raptó para llevarla al subsuelo, su territorio. Démeter (1), al no encontrar a su hija y con una antorchas en cada mano, emprendió una peregrinación de nueve días y nueve noches. Al décimo día el Sol, que todo lo ve, se atrevió a confesarle quién se había llevado a su hija. Irritada por la ofensa, Démeter (1) decidió abandonar sus funciones y el Olimpo. Vivió y viajó por la tierra. Esta se quedó desolada y sin ningún fruto ya que, privada de su mano fecunda, se seca y las plantas no crecen. Ante este desastre Zeus (3) se vio obligado a intervenir pero no pudo devolverle la hija a su madre. Es que Perséfone (2) ya había probado el fruto de los infiernos (la granada) y por eso le era imposible abandonar las profundidades y regresar al mundo de los vivos. Sin embargo, se pudo llegar a un acuerdo: una parte del año Perséfone (2) lo pasaría con su esposo y, la otra parte, con su madre.
Lo que este mito indica es que cuando Perséfone (2) regresa con su madre, Démeter (1) muestra su alegría haciendo reverdecer la tierra, con flores y frutos. Por el contrario, cuando la joven desciende al subterráneo, el descontento de su madre se demuestra en la tristeza del otoño y el invierno. Así se renueva anualmente el ciclo de las estaciones y así explicaban los griegos la sucesión de ellas: el otoño y el invierno son tristes y oscuros como el corazón de Démeter (1) al estar separada de su hija. La alegría y la serenidad retornan cuando vuelve con ella, es decir, cuando comienza la primavera.
Referencias: Los dioses y sus símbolos
(1) Deméter
Diosa de la fecundidad de los campos, la Madre Tierra, diosa del trigo, que proporciona el pan. En la mitología latina es Ceres, que está representada como una digna matrona que porta dos antorchas, símbolo de nacimiento y de luz.
(2) Perséfone
Representa a la primavera. Para los romanos era Proserpina.
(3) Zeus
Padre de los dioses, dueño y señor del cielo.
(4) Hades
Dios de los infiernos que rige en el Tártaro o Mundo de los Muertos.
Fuente: http://www.me.gov.ar/efeme/21desetiembre/primavera/persefone.html
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8/2/11
Uno va a vivir toda la vida consigo mismo
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27/2/10
Alta sequía
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16/3/09
Embrion
Y al sexto me parecia a una cosa arrugadita naranjita, como si fuera un gusanito, que se escondia entre las montañas rosas , en esa especie de pasiaje lunar que es el ovulo humano.
Es mentira que no somos nada.
Somos algo, somos todo, somos lo que hay y lo que no hay.
Somos el pasado, el presente y el futuro.
Somos ese gusanito perdido que saldrá a la superficie, como la mariposa, el hombre vuela y su vida es un susppiro en el mar de la eternidad.
Es mentira que no somos nada.
Somos algo, somos todo, somos lo que hay y lo que no hay.
Somos el pasado, el presente y el futuro.
Somos ese gusanito perdido que saldrá a la superficie, como la mariposa, el hombre vuela y su vida es un susppiro en el mar de la eternidad.
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12/9/08
Angeles
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