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23/2/16

El pan como producto cultural o Nacho Alegre






No obstante, el pan y el vino son productos culturales importantes, realmente expresan la vitalidad del Ser Humano. Representan un conocimiento cultural, que es el fruto de la atención, la paciencia, la industria, la devoción y la laboriosa instrumentación.

Carl Jung








Fotos de NachoAlegre

21/4/15

Aferrarse a la culpabilidad es un acto de puro narcisismo.

foto Nadia Wicker

Alejandro Jodorowsky:
La culpabilidad es inútil. Pertenece a la vanidad. Cuando alguien comete un error y luego toma conciencia, se enriquece con ella. Jamás es demasiado tarde para reparar, porque lo que no hemos hecho por los nuestros, lo haremos por los otros.

Todo acontecimiento tiene infinitas causas. No todo depende de mí. No tengo que salvar a nadie.

7/4/14

20 Maneras absurdas de frenar el sufrimiento



 20 Maneras absurdas de frenar el sufrimiento:


1- Recordar tu infancia como si ya hubiese pasado.

2- Hacerte Premium de filmin y entrar en cada personaje femenino que llore. Llorar con ELLA.

3- Quemar un caramelo hasta que se haga caramelo.

4- Cantar como Lana Del Ley por el pasillo, parándote frente a la habitación fantasma sin abrir esa puerta hasta que estés mejor.

5- Morder los zapatos de un perro y, sino usa zapatos, morder los tuyos propios hasta destrozarlos un poco.

6- Vigilar la nevera como si estuviese viva, hablarle cada vez que la abras. Preguntarle si tiene frío, si necesita algo allí dentro.

7- Suprimir un archivo del ordenador al azar. Y vaciar la papelera general.

8- Reprimir las ganas de hacerte daño usando tiritas para depilarte.

9- Usar un sujetador sin relleno como pañuelo del cuello.

10- Coger el teléfono y decir que estás bien. Aunque no haya nadie al otro lado. Se oye un piiiiiiiip, ¿no?

11- Leer en voz alta tu número de DNI y sumarle un número. Quedarte con ese número final siempre que te lo pidan cuando te llegue un paquete. Ese es tu número de verdad a partir de mañana.

12- Resumir una actitud con el gusto. Un gusto esquelético.

13- Trasladarte a otro milímetro de la habitación.

14- Besar el suelo con un roce de pestañas.

15- Barrer el techo un poquito. Por las migas de ayer, ya sabes.

16- Regalarte un recuerdo del futuro, a inconsciencia.

17- Rascarte la espalda hasta decidir dónde irán las alas. Rascarte fuerte justo allí, ¡ya verás!

18- Inventarte una posición nueva y ponerle un nombre, hacerla siempre que estés muy triste. Será tu señal contigo misma.

19- Mirar por la mirilla de la puerta y cuando llegue la vecina abrir la puerta y volverla a cerrar. Entre tanto decir: ‘Ay’.

20- Atravesar tu cuerpo con un cuchillo sin desangrarte ni morir en los tres días posteriores. Debes seguir intentándolo sin hacerte daño, en sitios como entre los dedos.


http://www.dadanoias.net/2014/03/31/20-maneras-absurdas-de-frenar-el-sufrimiento

9/4/12

Saludo al sol




Dicen los expertos que solo practicando 12 veces el Surya se prescinden de los demas asanas.
Recomendable hacerlo por la mañana y por la tarde.

23/9/11

Persefone y la primavera



Desde los tiempos más remotos, el hombre, cuando no puede comprender el mundo externo que lo rodea, crea representaciones míticas. Así, la humanidad ha llegado ha mitificar desde la salida y la puesta del sol hasta los fenómenos atmosféricos, el crecimiento de las plantas, el nacimiento y la muerte. La primavera es la estación del renacimiento... así lo entendieron la gran mayoría de las religiones antiguas y, a partir de ello, levantaron muchos de sus mitos. En este contexto, la primavera es vista como lo muerto que renace. Una vez más ocurre el milagro: de los árboles deshojados renacen nuevos brotes y, una vez más, hay cosecha, es decir, vida.

Mahoma decía: "No hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella". La naturaleza está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de dios para que al hombre no le falte el sustento. Para algunos pueblos eslavos y escandinavos, por ejemplo, los templos consagrados a sus dioses eran bosques, lagos y árboles sagrados, pero todos celebraban festivales que podían durar semanas porque para todos los pueblos la primavera siempre era algo festivo.

Las diosas Démeter (1) y Perséfone (2) representaban para los pueblos de la antigüedad los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica. En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone (2), prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de Deméter (1), su madre.

Cuenta Homero que en el sureste de Europa hubo un tiempo en el que reinaba la eterna primavera. La hierba siempre era verde y espesa y las flores nunca marchitaban. No existía el invierno, ni la tierra yerma, ni el hambre. La artífice de tanta maravilla era Démeter (1), la cuarta esposa de Zeus (3). De este matrimonio nació Core, luego llamada Perséfone (2). Se trataba de una hermosa joven adorada por su madre que solía acercarse a un campo repleto de flores a jugar. Un día, pasó por allí el terrible Hades (4) con su temible carro tirado por caballos. Se encandiló con Perséfone (2) y la raptó para llevarla al subsuelo, su territorio. Démeter (1), al no encontrar a su hija y con una antorchas en cada mano, emprendió una peregrinación de nueve días y nueve noches. Al décimo día el Sol, que todo lo ve, se atrevió a confesarle quién se había llevado a su hija. Irritada por la ofensa, Démeter (1) decidió abandonar sus funciones y el Olimpo. Vivió y viajó por la tierra. Esta se quedó desolada y sin ningún fruto ya que, privada de su mano fecunda, se seca y las plantas no crecen. Ante este desastre Zeus (3) se vio obligado a intervenir pero no pudo devolverle la hija a su madre. Es que Perséfone (2) ya había probado el fruto de los infiernos (la granada) y por eso le era imposible abandonar las profundidades y regresar al mundo de los vivos. Sin embargo, se pudo llegar a un acuerdo: una parte del año Perséfone (2) lo pasaría con su esposo y, la otra parte, con su madre.

Lo que este mito indica es que cuando Perséfone (2) regresa con su madre, Démeter (1) muestra su alegría haciendo reverdecer la tierra, con flores y frutos. Por el contrario, cuando la joven desciende al subterráneo, el descontento de su madre se demuestra en la tristeza del otoño y el invierno. Así se renueva anualmente el ciclo de las estaciones y así explicaban los griegos la sucesión de ellas: el otoño y el invierno son tristes y oscuros como el corazón de Démeter (1) al estar separada de su hija. La alegría y la serenidad retornan cuando vuelve con ella, es decir, cuando comienza la primavera.

Referencias: Los dioses y sus símbolos

(1) Deméter
Diosa de la fecundidad de los campos, la Madre Tierra, diosa del trigo, que proporciona el pan. En la mitología latina es Ceres, que está representada como una digna matrona que porta dos antorchas, símbolo de nacimiento y de luz.
(2) Perséfone
Representa a la primavera. Para los romanos era Proserpina.
(3) Zeus
Padre de los dioses, dueño y señor del cielo.
(4) Hades
Dios de los infiernos que rige en el Tártaro o Mundo de los Muertos.

Fuente: http://www.me.gov.ar/efeme/21desetiembre/primavera/persefone.html

11/3/11

Ejercicio de Imaginacion 1




Lo primero que hay que hacer para ser creativos es lo siguiente:

vivimos en un límite espacial.

El intelecto está comprimido por la cabeza, y cuando se cierran los ojos, se está en la oscuridad.
Cerrar los ojos es como estar en una prisión. Cada vez que cierro los ojos, entro en una mazmorra. Esta impresión del espacio viene del concepto de propiedad privada. La sociedad ha creado la propiedad privada, el derecho al espacio que me pertenece, pero no más.

Estamos habituados a no ocupar demasiado espacio, a la estrechez.
En la educación familiar nos asignan un sitio en la mesa. En la escuela tengo mi banco, no puedo salir de mi sitio. Nos han educado en él. «¿Quién eres tú para decirme eso?»: las personas que se expresan así lo hacen porque no tienen espacio. Consideran que no somos nada. Tenemos, pues, aparentemente, un espacio ridículo. No somos grandes. Cuando se comienza con estos ejercicios,
no somos todavía grandes. Lo que tenemos que hacer es decirnos:

«Esa negrura que veo es la negrura del universo, de forma que, cada vez que cierro los ojos,
entro en el espacio cósmico».

¡Hay que partir de esta idea! ¡Hay que crearlo! Yo me sentía limitado mentalmente, y me dije: «¿Cómo puedo ser más inteligente o más perceptivo?».

Entonces cerré los ojos y me imaginé una luz, y puse la luz lo más lejos posible en ese universo infinito que no podía alcanzar.

Comencé por un universo rectangular. Es decir, me proyecté hacia delante. Avancé y avancé. Cada vez más lejos, perdido en el espacio. Después fui hacia la derecha, cada vez más, hasta el infinito. Y a la izquierda, cada vez más lejos, hasta no se sabe
dónde. Y después hacia atrás, hacia la lejanía.

Me sitúe en un universo que tenía un delante y un detrás, una derecha y una izquierda. Y después fui hacia arriba, cada vez más alto, lo más alto posible, y después hacia abajo, cada vez más bajo, hasta el profundo abismo.

Eso quiere decir que el espacio hacia delante es infinito, hacia atrás es infinito, a la derecha es infinito, a la izquierda es infinito, hacia arriba es infinito y hacia abajo es infinito.

Me gusta mucho el infinito, no le tengo miedo mentalmente.

Y ahora se puede hacer este ejercicio: descruzad los pies, poneos derechos, os podéis guiar por una luz o simplemente pensar que vais hacia delante. Hay que hacerlo. Incluso si uno no se siente capaz de hacerlo, hay que tratar de conseguirlo. Vamos a cerrar los ojos y a comenzar de nuevo.