8/3/17

Querido Marzo, entra...Emily Dickinson



Querido Marzo, entra.

Qué contenta estoy.
Te había estado esperando.
Quítate el sombrero,
debes  de haber caminado mucho,
se te ve bastante agitado.
Querido Marzo, ¿cómo estás? ¿y los demás?
¿Dejaste bien a la Naturaleza?
Vamos, Marzo, sube las escaleras conmigo,
tengo tanto que contarte.

Recibí tu carta, y los pájaros.
Los arces no se enteraron de que venías
hasta que se los dije, qué rojas se pusieron sus caras.
Pero, Marzo, perdóname,
no encontré un púrpura adecuado
para todas aquellas colinas que me encargaste colorear,
te lo habías llevado todo.

¿Quién llama? Es Abril,
traba la puerta,
no me va a perseguir,
tuvo un año para llamarme
y aparece ahora que estoy ocupada.
Pero estas pequeñeces parecen triviales
ahora que viniste.

Esa culpa es tan querida como el elogio
y el elogio tan sencillo como la culpa.



Emily Dickinson - 1320

Dear March - Come in—
How glad I am—
I hoped for you before—
Put down your Hat—
You must have walked—
How out of Breath you are—
Dear March, how are you, and the Rest—
Did you leave Nature well—
Oh March, Come right upstairs with me—
I have so much to tell—

I got your Letter, and the Birds—
The Maples never knew that you were coming—
I declare - how Red their Faces grew—         
But March, forgive me—
And all those Hills you left for me to Hue—
There was no Purple suitable—
You took it all with you—         
  
Who knocks? That April—
Lock the Door—
I will not be pursued—
He stayed away a Year to call
When I am occupied—         
But trifles look so trivial
As soon as you have come

That blame is just as dear as Praise
And Praise as mere as Blame—

13/2/17

Lie Zi , El libro de la perfecta vacuidad







Kan Ying fue un gran arquero de los tiempos antiguos. Sin disparar, con solo extender su arco, las bestias se desplomaban y los pájaros caían. Tuvo un discípulo llamado Fei Wei que lo superó en habilidad. A su vez, Fei Wei le enseñó el arte de la arquería a Chi Ch'ang.


Fei Wei le dijo a Chi Ch'ang: "Antes de empezar a hablar de arquería deberías aprender a no parpadear".


Chi Ch'ang volvió a su casa y se tendió de espaldas debajo de el telar de su mujer, con sus ojos muy próximos a los pedales. Después de dos años consiguió no parpadear, aún cuando la punta de una aguja le cayera en un ojo. Fue a contárselo a Fei Wei, quién le contestó: "Todavía no es suficiente. No voy a estar satisfecho hasta que no aprendas a mirar. Volvé cuando puedas ver lo pequeño como si fuera grande y lo difuso como si fuera nítido".


Chi Ch'ang volvió a su casa, ató una pulga con un pelo de cola de yak, la colgó de la ventana y se puso a mirarla a contraluz desde cierta distancia. En diez días la empezó a ver más grande; al cabo de tres años la veía del tamaño de una rueda de carreta. Cuando obsevaba otras cosas de la misma manera, éstas parecían colinas y montañas. Entonces, con un arco hecho de cuerno y una flecha de madera del norte, le disparó a la pulga y le atravesó el corazón, sin que se rompiera el pelo del cual colgaba. Fue a contárselo a Fei Wei, quién dando un salto y golpeándose el pecho le dijo: "Lo conseguiste".


Cuando Chi Ch'ang hubo aprendido todo lo que Fei Wei tenía para enseñarle, consideró que sólo ese hombre en el mundo podía compararse con él. Entonces planeó asesinar a Fei Wei. Los dos hombres se encontraron en un descampado y se dispararon mutuamente. Las puntas de sus flechas chocaban en el aire y caían a tierra sin levantar polvo. Fei Wei fue el primero en quedarse sin flechas. A Chi Ch'ang todavía le quedaba una; cuando la disparó, Fei Wei la rechazó con la punta de una rama de zarza. Entonces ambos arrojaron sus arcos y se echaron a llorar, inclinándose cada uno ante el otro hasta que sus cabezas tocaron el suelo. Decididos a convertirse en padre e hijo, sellaron, mediante un corte en el brazo, un pacto por el cual se comprometieron a no enseñar su arte a nadie más.