21/6/09

Ser papá



Aunque esta lista es corta, este post pretende contar al Kuki la experiencia paternalista y saludar a todos los papás que pasan por este blog.



Ser papá es de las cosas más lindas que me tocan vivir en esta vida

Ser papá es despertarse a las 6 de la mañana para llevar a mi hija al colegio

Ser papá es recibir de regalo una remera pintada con las manos de tus hijos

Ser papá es hamacar a tus hijos en la plaza con 5 grados de sensacion termica

Ser papá es ponerte la piel de gallina cuando llegás del trabajo y tu bebé te sonríe porque te reconoce

Ser papá es dormir con los chicos encima tuyo toda la noche

Ser papá es llorar en los actos escolares

Ser papá es cambiar pañales recontracagados

Ser papá es malcriar un poquito, solo un poquito

Ser papá es perder en manos de un experto al ta te ti, a la casita robada y al ahorcado

Ser papá es ir al teatro en vacaciones de invierno

Ser papá es aprender a decir SI y NO

Ser papá es tener paciencia a la hora de la cena, de la ducha y de ir a dormir

Ser papá es contar 5 cuentos para invocar sueño y el que se duerme es uno

Ser papá es hacer caballito hasta los 7 años

Ser papá es enseñar a tus hijos que el haevay y el punk tambien son generos musicales a pesar de Cris Morena

Ser papá es aprender a ser objetivo

Ser papá es aprender a ser subjetivo

Ser papá es quedarse un sabado viendo peliculas de Disney hasta las 2 de la matina

Ser papá es darse cuenta lo lindo de las pijamadas

Ser papá es entrar al pelotero con tus hijos y saltar con ellos y darte cuenta lo lindo que es ser niño

Ser papá es comer la cajita feliz solo para darle el regalito

Ser papá es volver a entrar a las jugueterias y quedarte embelesado

Ser papá es hacer la tarea, enseñar a leer

Ser papá es darse cuenta lo equivocado estabas con tu viejo


18/6/09

Olvidarse de vivir



"Sí, y la tecnología nos ofrece ahora toda la comunicación del mundo para seguir presentes, pero no estamos más cerca. Hace dos semanas viví un episodio muy elocuente. Un hombre habla con su hijo y le dice: "He intentado localizarte por todas partes, te llamé al móvil, llamé a todo el mundo, te busqué en Face-book, en Twitter, en Myspace, ¿dónde estabas?". Y el niño le responde: "En la habitación de al lado". Los gobiernos están obsesionados por garantizar que vivamos más tiempo, y al final lograrán que olvidemos qué es vivir."
Marc Levy

12/6/09

Jacana


O para un lado o para el otro
para un lado voy
ni a la izquierda ni a la derecha
ni abajo ni arriba
seguro que voy a para allá
pero acá 
no me quedo
vos me dejas aquí
yo te dejo ahí


Como la Jacana estoy escarbando el lodo en busca de gusanitos

11/6/09

La politica de la negación

Politicamente correcto?
o incorrecto?

ya no me acuerdo a que venía

un video?
ay
que pongo?

bueno 

nada
no quiero crecer
pero el tiempo pasa igual


3/6/09

Día del No sé

No sé
Me pierdo.
Me desencuentro.
Me tiro y no me aflojo.
Se me van los días en minutos de fuego quemando la nada.
La nada de todo lo que me estorba.
Me duele.
No sé.
No quiero saber.
No me interesa.
Ya no.
Ya no hay motivo para intereses.
Ya no hay porqués.
O por lo menos hoy no quiero respuestas.
Porque hoy no es el día

4/5/09

Agujero de Ozono en el sur de America





Punta Arenas, la ciudad expuesta

06:40h | Antonio Martínez Ron | Madrid

Desde principios de los años 90, las ciudades más al sur de América quedan desprotegidas temporalmente bajo el agujero de ozono, sometidas durante horas a la peligrosa radiación ultravioleta

Los gobiernos argentino y chileno tratan de minimizar los riesgos sobre la población

Repartidos por más de cincuenta plazas y colegios, los semáforos de la ciudad de Punta Arenas conforman una particular red de alerta. Cuando alguno de estos dispositivos muestra la luz roja o morada, los habitantes de esta localidad del extremo más austral de Chile saben que la señal no tiene nada que ver con el tráfico, sino que se encuentran en una situación muy especial: la ciudad ha quedado expuesta bajo el agujero de ozono.

El fenómeno tiene lugar todos los años, entre los meses de septiembre y octubre, cuando el agujero que cubre la Antártida se desplaza hacia el norte y deja al descubierto las ciudades más al sur del continente americano. Durante esos períodos, que a veces duran hasta tres y cuatro días, los niveles de radiación ultravioleta se disparan y el riesgo de sufrir quemaduras aumenta de forma exponencial.

El profesor Félix Zamorano, del Observatorio del Ozono de la Universidad de Magallanes, y uno de los coordinadores de esta red de alerta temprana, asegura que el fenómeno es “relativamente violento” y que la incidencia está siendo limitada gracias a una afortunada circunstancia: cuando el agujero de ozono se coloca sobre el estrecho de Magallanes se produce una ola de mal tiempo y las nubes actúan como un filtro contra las radiaciones.

Los “quemados” del año 99

Por ese motivo, cada vez que el agujero coincide con períodos de buen tiempo, el número de quemaduras se incrementa de forma sustancial. “Las quemaduras más graves”, explica Zamorano, “se produjeron en el año 1999, cuando el período de exposición coincidió con varios domingos”. “La gente se quitaba la ropa y se exponía al sol sin conocer el peligro que estaban corriendo”.

Aún hoy, según nos cuenta la investigadora Susana Díaz, a cargo del laboratorio de Ozono de la localidad argentina de Ushuaia, la mayor incidencia se sigue produciendo cuando el agujero coincide con períodos de buen tiempo. Si además se produce algún acontecimiento social al aire libre, como la cabalgata que recorre Ushuaia cada 12 de octubre, explica Díaz, el resultado es “una larga variedad de quemaduras”.

Informaciones alarmistas

La primera vez que Punta Arenas quedó bajo el agujero de ozono fue en 1992. Los días 3, 4 y 5 de octubre de aquel año los niveles se situaron por debajo de 220 Unidades Dobson (UD), lo que equivale a estar desprotegido contra la radiación ultravioleta. “Fue el primer momento en que pasamos por el agujero”, recuerda Díaz. “Entonces no sabíamos cuáles podían ser las consecuencias ni cuales podían ser los niveles de radiación”.

Los medios hablaban en aquel momento de un agujero de ozono en expansión y Punta Arenas, y otras localidades ubicadas en los confines de la Tierra de Fuego, se convirtieron en una especie de laboratorio de pruebas de lo que un día podría ser nuestro planeta si el agujero de ozono seguía expandiéndose.

Veinte años después, las ciudades de Punta Arenas y Ushuaia no se han convertido en el escenario apocalíptico que algunos dibujaban y la incidencia del sol es mucho menor de lo esperado. “Aún en los días de mayor radiación”, explica la doctora Díaz, “los niveles son equivalentes a los que se viven en Buenos Aires o Santiago de Chile en pleno verano”.

Las mediciones de los científicos indican que las dimensiones del agujero antártico se han estabilizado, lo que les permite ser optimistas sobre el futuro: la reducción de emisiones de CFC a la atmósfera les hace prever que el agujero “estará totalmente cerrado hacia el año 2065”.


A pesar de todo, los casos de cáncer de piel se han incrementado un 106% en Chile en la última década, según datos de la Corporación Nacional del Cáncer, lo que ha llevado al Gobierno a adoptar varios sistemas de protección a nivel nacional.

Durante los días bajo el agujero, la radio de Punta Arenas recuerda insistentemente a los ciudadanos cómo deben protegerse: cubrirse con ropa de abrigo, utilizar gafas de sol y enfundarse un gorro que les proteja la cabeza.

En el resto del país, el gobierno chileno también ha aprobado una ley que obliga a los empresarios a “proteger eficazmente a los trabajadores cuando puedan estar expuestos a radiación UV” y la Corporación Nacional del Cáncer ha puesto en circulación unas pulseras fotosensibles, especialmente pensadas para los niños, que cambian de color a medida que aumenta el peligro de exponerse al sol.

El sistema se completa con una amplia red de los “solmáforos”, distribuidos por playas e instalaciones de todo el país. Los cinco indicativos de alerta informan del nivel de radiación según las condiciones atmosféricas y van acompañados de paneles informativos: desde el inofensivo verde que indica un bajo nivel de exposición, hasta los temidos rojo y morado, la señal de que la diversión ha acabado y llega la hora de ponerse a cubierto.


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